Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del TodoPoderoso, di al Señor:
«Padre todo Poderoso, Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío».
El te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas
No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque hiciste del Señor tu refugio y pusiste como defensa al Altísimo.

